Una balada de piano que empieza con un coche arrancando y termina a gritos. Tres acordes para el verso, cuatro para el estribillo y una lección de cómo se pasa…
Un éxito de 2010 cantado por un chico de 15 años, sobre cuatro acordes que ya se cantaban en los años cincuenta. La historia de la música cabe en un bucle.
Una canción que empieza con cuatro notas de marimba y no las suelta en cuatro minutos. Las mismas cuatro notas que puedes tocar en el xilófono del aula.
Una voz, una guitarra y un rasgueo que suena casi a percusión. La escribió Ed Sheeran, la cantó Justin Bieber y se convirtió en la canción de ukelele de toda u…
Cuatro acordes, una guitarra acústica y una despedida. Es la canción con la que la banda aprende a tocar entera, sin parar, un mismo bucle a 120.
Siete notas que parecen de bajo y no lo son. Las cantan los estadios de medio mundo sin saber de quién son, y con ellas la banda de clase cierra el primer trim…
Tres acordes, una guitarra que repite una sola nota y una banda que va entrando poco a poco. Es la canción que más ha sonado en la radio británica en lo que va…
Una canción argentina sobre no rendirse, con un estribillo que canta todo el mundo. Cuatro acordes en clase y un final de curso que sube.
La canción del Mundial que ganó España. Un estribillo que viene de Camerún, cuatro acordes que ya conoces y un estadio entero respondiendo a la vez.
Tres acordes, un ritmo de pisotones y unos saxos que se repiten sin parar. Una canción para quitarse de encima lo que dicen los demás.
Una canción en castellano, de un cantante de Barcelona, que fue número 1 en Italia antes que en España. Cuatro acordes y un nombre que canta la clase entera.
La canción de La casa de papel tiene más de cien años de historia. Tres acordes, un estribillo que se queda pegado y una pregunta: ¿quién la escribió?
Una canción casi vacía: un bajo, unos chasquidos y una voz que susurra. Con tan poco, Billie Eilish y su hermano llegaron al número 1 en Estados Unidos.
Una canción pequeña para una película enorme: una voz, un piano y una pregunta. Con ella, Billie Eilish ganó su segundo Óscar con 22 años.
Una canción que se ríe de sí misma: «el problema soy yo». Debajo, los cuatro acordes de siempre, pero empezando por otro sitio.
La canción de ukelele de una generación: tres acordes, un rasgueo rápido y una letra que corre. La escribió un exjugador de fútbol australiano.
La primera canción de Billie Eilish la escribió su hermano, la grabaron en casa y la subieron a internet para una clase de baile. Al día siguiente la estaba es…
Dos acordes, un compás de vals y un «ay, ay, ay, ay» que canta un estadio entero. La canción mexicana que todo el mundo se sabe.
Una canción de Sudáfrica que se canta andando. Una frase, tres acordes y una pregunta que siempre tiene respuesta.
Una canción sobre ayudarse entre amigos, hecha con la escala más sencilla del mundo: do, re, mi, fa. Subir y bajar, como una escalera.
Romeo y Julieta con banjo y violín, y con final feliz. Cuatro acordes que vas a reconocer en medio pop, y un último estribillo que sube de golpe.
Tres acordes, una guitarra que golpea a contratiempo y un mensaje que cabe en una frase: todo va a ir bien. Es la canción más conocida del reggae.
Tres palabras en latín, tres frases y tres grupos que cantan a la vez cosas distintas. Así se construye un canon.
Una canción sobre la amistad, con una guitarra, unos bongos y cinco acordes. Es la primera del curso porque se canta entera desde el primer día.
Una lista de cosas que le gustan, tres acordes que no cambian nunca y una guitarra que toca justo entre los golpes. Con esa receta, Manu Chao fue número 1 en E…
Una balada de piano que se canta casi entera en voz baja, hasta que el estribillo salta hacia arriba. Cuatro acordes, una voz que se rompe a propósito y un cor…
Una canción de insomnio con un ritmo que se toca con los pies y las manos. Cuatro acordes que ya conoces, colocados en otro orden.
Un cantante de Madrid, un compositor cubano y un dúo de La Habana. Juntos hicieron el baile del verano de 2014, con los mismos cuatro acordes que una canción d…
La canción en castellano más escuchada de la historia de YouTube empezó como una cumbia tocada con una guitarra. Su secreto es un ritmo que puedes hacer con lo…
Una canción de dos minutos y medio escrita para una escena de una película del Oeste. Dos estrofas cortas, cuatro acordes y un estribillo que repite la misma f…
Un himno lento que parece de iglesia y no lo es. Cuatro acordes, una frase corta que se repite y un piano que lo sostiene todo: la canción perfecta para aprend…
Tres acordes, un bajo de tres notas y una batería que lo es todo. Una canción de estadio sobre convertir el dolor en fuerza.
Una canción de rock irlandesa con cuatro acordes, una melodía que cabe en cinco notas y una guitarra que ruge. Dolores O'Riordan la escribió en 1994 para conta…
Una canción de Zaragoza sobre los amigos de siempre, con los mismos cuatro acordes que media lista de éxitos. En el ukelele salen con Do, Sol, La menor y Fa.
Una canción de los Beatles en la que ningún Beatle toca nada. Solo voces y ocho instrumentos de cuerda, y en clase la tocas con dos acordes.
Tres acordes que se repiten de principio a fin y una canción que ya tenía siglos cuando se grabó. Con Do, Fa y Sol en el ukelele ya puedes tocarla entera.
Un libro de vídeos para aprender percusión corporal con el cuerpo, con un bolígrafo y con las canciones que ya tocamos en clase. Seis capítulos: los fundamento…
Una canción de amor escrita para bailarla despacio. Cuatro acordes que ya conoces, una guitarra y un compás que se balancea: por eso suena en tantas bodas.
Dos acordes de principio a fin, una guitarra acústica y una percusión tocada a mano. Adele, la de las baladas de piano, grabó en 2015 una canción para bailar c…
El repertorio de 1º de ESO para escuchar, cantar y tocar en grupo. Cada canción trae su artículo, su videoclip, sus tutoriales por instrumento y, cuando existe…
El repertorio de 3.º de ESO para tocar en banda, ordenado por dificultad y no por año: primero las de uno y dos acordes, después las de tres y cuatro. Cada can…
La misma melodía, doce años y dos idiomas de distancia: «Fotos y Recuerdos» es «Back on the Chain Gang» de The Pretenders con una letra nueva y un ritmo de cum…
Una guitarra sola, cuatro acordes desgranados nota a nota, y una historia con principio y con final. No va de amor: va de irse de donde estás.
Una canción entera sobre un solo acorde. Lo que ordena el tiempo aquí no es la armonía: es una figura que se repite y los huecos que deja al pararse.
Doce compases y tres acordes: el mismo armazón de *Hound Dog*, pero a otra velocidad y con otra intención. Quien la canta llegó al número cuatro en 1960 y no a…
Doce compases y tres acordes: la planta que sostiene casi todo el rock que vino después. La grabó una mujer que no sabía leer música y a la que apenas pagaron …
Tres acordes, doce compases y un grito. Lo que convierte esto en funk no son las notas que suenan, sino los huecos que quedan entre ellas.
Una canción entera de 1974 sostenida por un solo acorde. Lo difícil no es cambiar de armonía, porque no hay: es colocar el golpe donde va.
La reconoces por el bajo, antes de que cante nadie. Y debajo de ese bajo hay cuatro acordes que vas a encontrar en decenas de canciones más.
Empieza el bajo, solo, y ya sabes qué canción es. Aquí el bajo deja de acompañar y se pone a cantar.
Ocho unidades ordenadas por lo que cambió en el oído, no por décadas. Cada una aísla un fragmento tocable antes de poner la canción entera, persigue ese mismo …
El repertorio de 4º de ESO para tocar en banda, ordenado por dificultad y no por año: primero las de uno y dos acordes, después las de tres y cuatro. Cada canc…
Dos acordes, tres minutos y un Grammy a la mejor canción de R&B. Todo lo que hace rica esta canción está en el timbre y en la voz, no en la armonía.
Veinte países nombrados uno a uno y cuatro acordes que no cambian nunca en tres minutos y medio. Todo el movimiento lo pone la percusión.
Dos acordes en cuatro minutos y medio, y ninguno de los dos explica nada de lo que pasa. Lo que hace que esto suene a funk es dónde caen los golpes.
Dos minutos y cuarenta y siete segundos sobre un solo acorde, y aun así no para de moverse. Toda la energía sale del ritmo y de las voces.
Dos pisadas y una palmada. Con eso, y sin un solo instrumento durante casi toda la canción, Queen escribió lo que más suena hoy en los estadios del mundo.
Libro del alumno de Edgar Willems. Lecturas 1 a 56, del pentagrama sin clave a la escala completa en clave de sol y de fa.
Libro de enlaces. El material vive en Blink Learning bajo la licencia del centro; aquí solo están los enlaces a cada unidad.
Libro de enlaces. El material vive en Blink Learning bajo la licencia del centro; aquí solo están los enlaces a cada unidad.
Los dos episodios de Voice Lessons To The World en los que Justin Stoney y su alumno Noah recorren diez formas de atravesar la muda de la voz sin dejar de cant…
Texturas, circulos de quintas, arpegios y acordes especiales
De cero a crear melodías con enlaces armónicos básicos