La Negra Tomasa — Caifanes (1988)

Un grupo mexicano de rock oscuro graba una canción cubana de 1937 y le pone debajo un ritmo de cumbia. Fue su primer éxito masivo, y con él volvió el rock a la radio en México.

📅 19 de septiembre, 2026 #artista:caifanes #autor:guillermo-rodriguez-fiffe #estilo:rock-en-espanol #estilo:son-cubano #estilo:cumbia #estilo:anos-80 #curso:3-eso #concepto:version #concepto:tumbao #tonalidad:re-menor #lugar:cuba #lugar:mexico #tema:identidad #dificultad:intermedio
Saúl Hernández con Caifanes en el Zócalo de la Ciudad de México, noviembre de 2017, entre danzantes con penachos de plumas. Foto: Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons

🏷️ Ficha musical

Artista: Caifanes
Tonalidad: Dm
Compás: 4/4
Tempo: 174 BPM
Duración: 3:26

Por dónde entrar

Busca «La Negra Tomasa» y te salen cuatro cosas distintas: una banda mexicana de rock, un cantante cubano casi centenario, una orquesta de salsa de Nueva York y un bajista de Camerún. Las cuatro tocan la misma canción. Ninguna la escribió.

La escribió un cubano, Guillermo Rodríguez Fiffe, en 1937. Desde entonces la canción no ha dejado de cambiar de casa. Y cada vez que llega a una casa nueva, sale sonando distinta.

De eso va esta página: qué se conserva de una canción cuando se la lleva otro, qué se pierde y qué aparece que antes no estaba.

Contexto histórico

Cuba, 1937. Rodríguez Fiffe compone una canción con dos títulos: «La negra Tomasa» y «Bilongo». Bilongo es una palabra de origen africano que en el Caribe nombra un hechizo, y la letra dice justo eso: que la negra Tomasa se lo ha echado. Quien la convierte en éxito es el Trío Azul, tres voces y guitarras que Rosendo Ruiz había montado en La Habana en 1936.

A partir de ahí la canción viaja. La graban Ismael Rivera con Rafael Cortijo en Puerto Rico, Tito Rodríguez, Eddie Palmieri y la Fania All Stars en la salsa de Nueva York, el dominicano Cuco Valoy, Compay Segundo y el Buena Vista Social Club de vuelta en Cuba, el camerunés Richard Bona. Cincuenta años de mudanzas.

El Grupo Compay Segundo en concierto, con contrabajo, timbales y maracas

Foto: Shadowgate, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons

México, 1988. Aquí hace falta un dato para entender lo que viene: desde 1971 el rock mexicano estaba prácticamente fuera de la radio, fuera de los conciertos y fuera de los contratos discográficos. Tras el terremoto de 1985 la cosa empezó a aflojar, pero ninguna banda había tenido un éxito grande, así que las discográficas seguían sin firmar grupos del país.

Caifanes eran cuatro: Saúl Hernández a la voz y la guitarra, Sabo Romo al bajo, Diego Herrera a los teclados y el saxofón, Alfonso André a la batería. En diciembre de 1988 grabaron en la Ciudad de México un maxisencillo con tres versiones distintas de esta canción cubana.

Fue su primer éxito masivo. A partir de ahí las discográficas volvieron a firmar rock mexicano, y en el verano de 1989 Caifanes llenó el Auditorio Nacional dos días seguidos. Ninguna banda de rock del país lo había conseguido antes.

Cómo suena

Lo primero que llama la atención es lo que no hicieron. Caifanes no tocaron la canción como cubana. Le pusieron debajo un ritmo de cumbia —que es colombiano, y que en México se oye por todas partes— y encima le montaron riffs de guitarra y líneas de bajo salidas del post-punk, que es el rock oscuro que ellos tocaban de verdad. Ni cubana ni rock del todo: una tercera cosa.

Donde mejor se ve es en el bajo. Marca cuatro golpes en la mesa y cuenta: uno, dos, tres, cuatro. En el rock, el bajo cae en el uno, a la vez que el bombo. En el son cubano no: se adelanta, entra antes de que llegue el uno y deja ese primer tiempo casi vacío. Esa figura tiene nombre, tumbao.

Escucha las dos versiones que tienes abajo y decide cuál de las dos cosas hace el bajo en cada una.

Con la percusión pasa algo parecido. En la música cubana el que manda no es el bombo: son dos palos de madera que chocan, la clave, con cinco golpes repartidos en dos compases. Todo lo demás se coloca alrededor de ese patrón.

En la versión de Caifanes hay una batería de rock, y para las percusiones tuvieron que llamar a un músico invitado, Armando Espinoza. La parte cubana entró en el disco como visita.

Lo que sí se conserva entero son los acordes. Son cuatro y suben: La, Si♭, Do, Rem. Suben y aterrizan en Re menor, que es la tónica.

Fíjate en esos mismos cuatro al revés, bajando —Rem, Do, Si♭, La—: eso es la cadencia andaluza, la vuelta de acordes que llevas oída toda la vida en el flamenco. Una canción cubana, tocada por mexicanos, sobre un giro que en España se oye desde hace siglos.

La forma tampoco esconde nada: intro, dos estrofas, estribillo, otra estrofa, solo, estribillo, puente, estrofa y estribillo final. El puente es la única sección que suena una sola vez; todo lo demás vuelve.

Datos duros: Re menor, 4/4, 174 BPM, 3:26.

Curiosidades

  • Caifanes aceptó firmar con RCA Ariola con una condición: que la discográfica firmara también a Maldita Vecindad. En 1988 no era un capricho de amigos, era la única forma de que hubiera un segundo grupo de rock mexicano en el catálogo.
  • El éxito fue tan grande que mucha gente creyó que Caifanes era un grupo de cumbia. No habían oído el resto del disco, que es rock oscuro y denso de principio a fin. Una sola canción puede tapar un álbum entero.
  • Del mismo tema grabaron tres versiones para un solo maxisencillo. La que sonaba en la radio dura 3:26; la que quedó en el CD dura 7:55. La duración de una canción no es una propiedad de la canción: es una decisión de formato.
  • La canción tiene dos títulos, «La negra Tomasa» y «Bilongo», y según quién la grabe aparece uno, otro o los dos. Cuando una canción viaja mucho, acaba perdiendo el nombre único.

Para hacer en clase

  • Tocar: los cuatro acordes en bucle —La, Si♭, Do, Rem— con ukelele y guitarra eléctrica. El Si♭ es el que cuesta, porque pide cejilla. El bajo puede hacer solo las cuatro fundamentales: La, Si♭, Do, Re. La batería sostiene el pulso y nada más.
  • Contar: el chart dice 174 BPM. Pon el metrónomo a 174 y marca el pulso con el pie. Después ponlo a la mitad y vuelve a marcarlo. ¿Cuál de los dos es el que te sale solo al bailarla?
  • Analizar: pregunta cerrada. Escucha el vídeo de Compay Segundo y el de Caifanes y haz dos listas de instrumentos. ¿Cuáles aparecen en las dos? ¿Cuáles solo en una? Esa comparación es la respuesta al «qué se pierde y qué aparece».
  • Crear: coged una canción que os sepáis y cambiadle solo el ritmo de debajo, sin tocar la melodía ni los acordes. Es exactamente el procedimiento de Caifanes, y se nota en dos minutos de ensayo.

Vocabulario fundamental

  • Versión — Cuando un grupo graba una canción que no ha escrito. La melodía y la letra se quedan; todo lo demás se puede cambiar.
  • Tumbao — La figura del bajo en el son cubano. Se adelanta al compás siguiente y deja el primer tiempo casi vacío.
  • Clave — Dos palos de madera que chocan, con cinco golpes repartidos en dos compases. Es el patrón que ordena la música cubana.
  • Cadencia andaluza — La vuelta de cuatro acordes que baja desde la tónica: Rem, Do, Si♭, La. Aquí va al revés, subiendo.
  • Puente — La sección que suena una sola vez y rompe la alternancia de estrofa y estribillo.

Recursos

En el libro de teoría e historia — esta canción encaja con ¿Cuándo empieza una melodía a decir de dónde eres?, porque enseña que un ritmo puede cambiar de país sin que la melodía se entere; y con ¿Cómo se guarda algo que solo existe mientras suena?, porque sin grabaciones esta canción no habría llegado nunca de La Habana a la Ciudad de México.

Videoclip (versión para la radio) — es la versión que sigue el chart con el que la tocamos.

La versión larga (7:54), en el canal oficial del grupo — la misma canción del mismo maxisencillo, estirada. Buena para comparar.

La misma canción, en cubano — Compay Segundo. Cuenta los instrumentos y compáralos con los de Caifanes.

Tutorial de guitarra — Richi Cardichi. Quince minutos, parte por parte, con los acordes y el rasgueo.

Tutorial de bajo — MikeloverGTR. Lleva la tablatura y las notas señaladas en el diapasón, que es lo que hace falta para sacar el tumbao.

Batería — Richi Cardichi. No es un tutorial explicado: es un cover con la batería a cámara, y se ve bien qué mano hace cada cosa.

  • Tablatura — el botón la abre en Songsterr, con pistas separadas de guitarra, bajo y batería.

Resources

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