¿Cómo sabes por dónde vas en una música que oyes por primera vez?

Pones una música que no has oído nunca y, al poco, ya sabes que eso que acaba de sonar va a volver. Esta unidad va de cómo se consigue eso, y de por qué alguien tuvo que inventarlo cuando el público empezó a pagar entrada.

📅 20 de septiembre, 2026 #curso:3-eso #tipo:unidad #estilo:clasicismo #concepto:forma #concepto:rondo #instrumento:piano
La sala de Hanover Square, en Londres, donde se estrenó la Sinfonía nº 94 de Haydn en 1792. El grabado es posterior, de 1844. Grabado J. Jackson, dominio público, vía Wikimedia Commons

Nos preguntamos

  • ¿Cómo sabes que el estribillo va a volver antes de que vuelva?
  • Si oyes una pieza una sola vez en tu vida, ¿qué necesitas para no perderte?
  • ¿Por qué casi todo lo que escuchas repite algo?
  • ¿Quién pagaba la música antes de que existieran las entradas?
  • ¿Cuánta gente escuchaba de verdad en una sala del siglo XVIII?
  • Si el clave ya funcionaba, ¿por qué se lo comió el piano?

No las respondas todavía. Al final de la unidad volvemos a ellas.

El fragmento

Antes de poner ninguna obra, la clase se aprende ocho compases. Son del segundo movimiento de la Sinfonía nº 94 de Haydn, van a dos notas por compás y solo usan notas del acorde.

  • La primera mitad sube: do, do, mi, mi, sol, sol, mi.
  • La segunda mitad baja y cierra: fa, fa, re, re, si, si, sol.

Cántalo entero dos veces seguidas. Fíjate en lo que hace la primera mitad: te deja en el aire. La segunda contesta y cierra. Es una pregunta y su respuesta, y por eso se sostiene sin acompañamiento.

Ahora escucha el movimiento. Los mismos ocho compases suenan otra vez, más flojo, y al terminar esa repetición llega un acorde de toda la orquesta a plena potencia. Después el tema vuelve varias veces, cambiado. Reconocer cuándo vuelve es todo el trabajo de esta unidad.

Qué cambió

Durante siglos, la música sonaba en sitios donde el que escuchaba ya sabía lo que venía: la iglesia, el palacio, el baile. En 1725 aparece en París el Concert Spirituel, que da conciertos los días en que los teatros cerraban, y al que iba burguesía acomodada, baja nobleza y gente de paso. En 1774 se abre en Londres la sala de Hanover Square. Ahí no hay obligación de ir: hay entrada.

Eso crea un problema nuevo y muy concreto. En la sala hay gente que no te conoce, que ha pagado, que va a oír esa pieza una sola vez y a la que nadie va a explicarle nada. La obra tiene que explicarse sola. La solución no fue hacerla más fácil: fue darle una forma que se oiga.

La forma se construye con tres gestos. Repetir, para que reconozcas. Contrastar, para que notes que has cambiado de sitio. Volver, para que sepas que aquello se cierra. Combinándolos salen las tres plantas del edificio:

  • Forma binaria — A A B B. Dos partes, cada una repetida. Es la forma de las danzas, y es exactamente lo que acabas de cantar: los ocho compases de Haydn son dos mitades, y cada una suena dos veces.
  • Forma ternaria — A B A. Se va y se vuelve. El minueto de una sinfonía va en 3/4, tiene una sección central que se orquestaba para un trío de instrumentos, y por eso se llama trío aunque ya no lo toquen tres. Después se repite el minueto entero. Es el tercer movimiento habitual de la sinfonía clásica.
  • Rondó — A B A C A. Un tema principal que alterna con otros que contrastan, y que vuelve siempre. Fue la forma de moda a finales del siglo XVIII y es el final típico de un concierto o de un cuarteto.

Por encima de las tres está la idea que las sostiene: el tema que vuelve. Puede volver igual, y entonces te orienta. Puede volver cambiado —más adornado, en otro instrumento, más fuerte— y entonces te orienta igual, pero además te enseña cuánto se puede estirar algo sin que deje de ser lo mismo.

Y cambia quién paga. Haydn era un empleado: hasta 1779 todo lo que escribía era propiedad de la familia Esterházy. Ese año se renegoció su contrato y pudo vender su música a editores.

Trabajar para un señor y trabajar para un mercado no es el mismo oficio. Al señor se le entrega; al mercado hay que gustarle a la primera. Haydn escribió al menos 106 sinfonías en 36 años y 68 cuartetos; Mozart, al menos 47 sinfonías en 24 años.

Con el cuarteto de cuerda pasa lo contrario, y por eso conviene oírlo. Dos violines, una viola y un violonchelo, cuatro socios más o menos iguales, sin director y sin taquilla. Eso no se toca en una sala: se toca en una habitación, para los que están dentro. La forma sigue siendo la misma, pero el público cabe en un sofá.

Los macillos de un piano de Bartolomeo Cristofori de 1720. Golpean la cuerda en vez de pellizcarla, y por eso la fuerza del dedo cambia el volumen

Foto: Metropolitan Museum of Art, CC0, vía Wikimedia Commons

El instrumento también cambia, y por el mismo motivo. En el inventario de los Medici de 1700 aparece un «arpicembalo… che fa' il piano, e il forte»: un clave que hace el flojo y el fuerte. Lo había construido Bartolomeo Cristofori; en 1711 llevaba tres hechos y hoy se conservan tres, de 1720, 1722 y 1726.

La diferencia es mecánica. El clave pellizca la cuerda con una púa y suena siempre igual; el piano la golpea con un macillo, y la fuerza del dedo se oye.

Por eso gana el piano. Si puedes tocar la vuelta del tema más floja que la primera vez, has marcado la forma sin decir una palabra. El clave no puede hacer eso con los dedos. El continuo de clave en la orquesta cae en desuso entre 1750 y 1775, y a principios del siglo XIX ya no se usa.

Datos duros: Concert Spirituel, París, 1725-1790. Sala de Hanover Square, Londres, 1774, sala principal de 24,1 por 9,8 metros —mide tu aula y compara—. Estreno de la Sinfonía nº 94: 23 de marzo de 1792, en esa sala. Piano de Cristofori: hacia 1700, tres ejemplares conservados.

El mismo recurso en otros sitios

El tema que vuelve no es del siglo XVIII ni de Europa. Estos tres lo hacen con doscientos años y diez mil kilómetros de diferencia:

  • La Gozadera, de Gente de Zona — las estrofas van cambiando la lista de países, y el coro vuelve idéntico cada vez. Estrofa y estribillo son A y B: es un rondó con otro nombre.
  • Lascia ch'io pianga, de Händel — un aria da capo de principios del siglo XVIII. Suena A, suena una parte B que contrasta, y luego se vuelve a A desde el principio; la voz la adorna al volver. Ternaria pura.
  • El saz semai, de la música clásica otomana — cuatro secciones llamadas hane, y detrás de cada una el mismo estribillo, el teslim. Las tres primeras hane y el teslim van en 10/8; la cuarta cambia de compás. Es A-estribillo, B-estribillo, C-estribillo, D-estribillo.

Ninguno copia a los otros. Los tres resuelven el mismo problema: alguien tiene que saber dónde está sin que nadie se lo diga.

Y aquí, ¿qué?

En España la respuesta no está en la sala de conciertos, está en el teatro. La tonadilla escénica nace en 1757 con Una mesonera y un arriero, de Luis Misón, dura unos veinte minutos y se mete entre los actos de la comedia.

Se cantaba delante de un público de pie, con ruido, que entraba y salía: por eso repite tanto. Se han catalogado unas dos mil, gracias sobre todo al musicólogo José Subirá, y hacia 1820 ya no quedaban autores vivos que las escribieran.

En Madrid hay además un italiano que se queda. Luigi Boccherini viaja a España en la primavera de 1768 y en 1770 es violonchelista y compositor de la capilla del infante Luis Antonio de Borbón; desde 1786 sirve a la duquesa de Osuna, y muere en Madrid el 28 de mayo de 1805. Escribió 124 quintetos de cuerda con dos violonchelos, música de habitación y de mecenas, no de taquilla.

Uno de esos quintetos, La musica notturna delle strade di Madrid, hace algo que se entiende sin saber nada: copia lo que se oía de noche en la calle y le pone nombre a cada trozo, como el pasacalle o la retirada de los soldados, que llega de lejos, pasa y se va. La forma es literalmente una cosa que se acerca y se aleja.

Interior del Teatro Principal de Zaragoza, inaugurado en 1799. La decoración que se ve es de reformas posteriores

Foto: Ecelan, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

En Aragón hay dos datos y los dos son de fecha. El primero: Francisco Javier García Fajer, el Españoleto, nacido en Nalda el 2 de diciembre de 1730, fue maestro de capilla de La Seo de Zaragoza desde 1756 hasta su muerte, el 9 de abril de 1809. Cincuenta y tres años en el mismo puesto, metiendo estilo italiano en la música de la catedral. No era aragonés de nacimiento; lo fue de oficio, que en esa época es lo que contaba.

El segundo: el Teatro Principal de Zaragoza se inaugura el 25 de agosto de 1799, con proyecto del arquitecto zaragozano Agustín Sanz. Hoy tiene 834 localidades. Mientras Haydn tocaba para desconocidos que pagaban en Londres, Zaragoza se estaba construyendo su propia sala de pago. Aquí, para variar, no llegamos tarde.

Para hacer en clase

  • Mientras suena el segundo movimiento de la Sinfonía nº 94: cantamos los ocho compases una vez y después nos callamos. Cada uno levanta la mano en el momento en que el tema vuelve. Al final contamos cuántas manos se levantaron y si coincidimos.
  • Mientras suena el minueto de la Sinfonía nº 40 de Mozart: media clase se pone de pie durante el minueto y se sienta cuando entra el trío; la otra media hace lo contrario. Cuando vuelve el minueto, la forma A-B-A está de pie en el aula.
  • Mientras suena el final del cuarteto «La broma» de Haydn: levantamos la mano cada vez que vuelve el tema principal. Al final vuelve una vez más de lo que esperas, con silencios en medio. Casi toda la clase aplaudirá antes de tiempo. Esa es la broma, y solo funciona si has oído la forma.
  • Tocar: montamos los ocho compases con los instrumentos que haya en el aula y los tocamos en rondó. Grupo A toca el tema, grupo B improvisa cuatro compases, vuelve A, grupo C hace otra cosa, vuelve A. Después marcamos la forma de We Will Rock You, que tiene su artículo, su chart y su tablatura en la biblioteca.
  • Crear: en parejas, escribid un rondó de cinco secciones en un papel, con letras, y decidid qué cambia en cada vuelta de A. No hace falta escribir notas: hace falta decidir.

Vocabulario fundamental

  • Forma — El plan de una pieza: qué partes tiene, en qué orden y cuáles se repiten.
  • Tema — La melodía que la pieza toma como referencia. Cuando vuelve cambiada —adornada, en otro instrumento, con otra fuerza— se llama variación.
  • Forma binaria — Dos partes, A y B, normalmente repetida cada una: A A B B. Es la forma de las danzas.
  • Forma ternaria — Tres partes que son dos: A B A. Se va y se vuelve al punto de partida. El minueto con su trío es el ejemplo estándar.
  • Rondó — Un tema que vuelve una y otra vez alternando con secciones distintas: A B A C A. Fue el final típico de conciertos y cuartetos a finales del siglo XVIII.

Recursos

Las canciones de esta unidad están en la biblioteca, cada una con su artículo, su chart de banda y su tablatura: We Will Rock You, Uptown Funk, La Gozadera.

Canciones de la biblioteca con la forma a la vista, cada una con su artículo, su chart y su tablatura: La Gozadera, We Will Rock You, Uptown Funk.

La obra de la unidad — Sinfonía nº 94 de Haydn, estrenada en Hanover Square el 23 de marzo de 1792. El segundo movimiento es el del tema; el tercero es el minueto con su trío.

El minueto y su trío, la forma A-B-A — tercer movimiento de la Sinfonía nº 40 de Mozart, por la Norwegian Chamber Orchestra. Es la audición de la segunda actividad.

El rondó, y una habitación en vez de una sala — Cuarteto op. 33 nº 2 de Haydn, «La broma», por la Chamber Music Society of Lincoln Center. Cuatro personas, sin director.

Por qué gana el piano — la diferencia entre clave y piano, explicada y tocada por la Philharmonia Baroque Orchestra.

La forma ternaria antes del clasicismo — Lascia ch'io pianga, de Händel, por Voices of Music. Escucha cómo adorna la voz cuando vuelve A.

El mismo recurso en otra tradición — un Pençgâh Saz Semâî otomano, por Kudsi Erguner y el Bîrûn Ensemble en la Fondazione Giorgio Cini. Busca el estribillo que cierra cada sección.

La primera tonadilla escénica — una seguidilla de Una mesonera y un arriero, de Luis Misón, hacia 1757.

Tres tonadillas seguidas — Blas de Laserna, en la Fundación Juan March.

Madrid de noche, en un quinteto — La musica notturna delle strade di Madrid de Boccherini, por la Bremer Barockorchester.

El Españoleto — música de Francisco Javier García Fajer, maestro de capilla de La Seo de Zaragoza entre 1756 y 1809, por el Burgos Baroque Ensemble.

  • Lo contrario, en el libro de 4º — «¿Por qué las canciones ya no te hacen esperar?», sobre lo que pasa cuando la forma se comprime hasta que no queda espera: en la biblioteca.