¿Por qué no te aburre una canción de un solo acorde?

*Chain of Fools* no cambia de acorde ni una vez. *Uptown Funk* tiene dos, y dan igual. Esta unidad va de quién hace el trabajo cuando la armonía deja de hacerlo.

📅 20 de septiembre, 2026 #curso:4-eso #tipo:unidad #estilo:funk #estilo:disco #concepto:groove #concepto:sincopa #instrumento:bajo
James Brown cantando en 2005. Detrás, la batería y el bajo: los que de verdad sostienen la canción. Foto: Roger Woolman, CC BY 3.0, vía Wikimedia Commons

Nos preguntamos

  • Si la canción no cambia de acorde, ¿por qué no te aburres?
  • ¿Qué toca el bajo cuando ya no tiene que sostener el acorde?
  • ¿Por qué la misma nota, movida medio tiempo, suena a otra cosa?
  • Si tocan siete personas a la vez, ¿por qué no suena a barullo?
  • ¿Se puede escribir en una partitura lo que hace que esto suene a funk?
  • ¿Por qué una canción de 1967 y otra de 2015 se montan igual?

No las respondas todavía. Al final de la unidad volvemos a ellas.

El fragmento

Antes de poner ninguna canción entera, montamos el bucle de Uptown Funk con toda la clase. Son dos acordes, Re menor y Sol, uno por compás. Pero los acordes no son la parte interesante.

Contamos en voz alta: 1 y 2 y 3 y 4 y. Ocho huecos por compás. Los números son los tiempos; los «y», lo que hay entre medias. Ahora repartimos, de dos en dos parejas, y nadie toca donde toca el anterior.

  • Los pies pisan en 1, 2, 3 y 4. Nunca en un «y». Ese es el suelo.
  • Las palmas suenan solo en 2 y en 4.
  • La guitarra dice cha únicamente en los «y». Nunca en un número.
  • El bajo dice bum en el 1 y otra vez en el «y» del 3. Dos notas por compás, y la segunda cae fuera de tiempo.
  • Los vientos hacen pa en el «y» del 4, justo antes de que el compás vuelva a empezar.

Cuando las cinco capas se sostienen a la vez, tienes el bucle entero. Fíjate en que ninguna capa es difícil por separado. Lo difícil es no invadir el hueco del de al lado.

Ahora hazlo mal a propósito. Repite exactamente lo mismo, con los mismos acordes y el mismo tempo, pero que todo el mundo toque solo en los números: nadie en los «y». Mismas notas, misma armonía, y la cosa se cae. Eso que se ha perdido es de lo que va toda la unidad.

Ahora sí, Uptown Funk entera y sin comentarios por encima.

Qué cambió

Acabas de montar cuatro minutos de música con dos acordes, y ninguno de los dos explica nada de lo que ha pasado. Un libro de armonía te enseña que la música avanza porque unos acordes tiran de otros. Aquí no tiran de nada: se quedan quietos.

El cambio tiene fecha. En 1967 James Brown graba Cold Sweat y la banda se pasa el verso entero sobre un acorde. Ese mismo año Aretha Franklin graba Chain of Fools, que no cambia de acorde en toda la canción. Cuando la armonía se congela, el interés sale de otro sitio.

Sale, sobre todo, del reparto. En esta música cada instrumento ocupa unos huecos concretos y deja libres los demás. La guitarra toca donde el bajo calla, el charles rellena lo que deja la caja, y el resultado suena lleno sin que nadie toque mucho. Ya lo has comprobado: si todos ocupan los mismos huecos, se cae.

Y sale de la síncopa, que es poner el acento donde no lo esperabas. El oído predice un golpe en el tiempo fuerte, llega medio tiempo antes o después, y ese pequeño desajuste es lo que te mueve el cuerpo. No es un adorno. Es el material con el que está hecha la canción.

Una partitura escribe bien las figuras, pero no escribe cuánto se adelanta o se retrasa cada golpe, y ahí está la mitad del asunto. Por eso esto se aprende tocándolo con otros y no leyéndolo, y por eso hemos empezado por montarlo antes de hablar de nada.

La consecuencia más concreta le toca al bajo. Si la armonía no se mueve, el bajo se queda sin su trabajo de siempre, que era decirte cuál es la fundamental del acorde. Así que deja de doblarla y se pone a hacer melodía. En Levitating la línea de bajo casi nunca se repite igual dos veces, y es la única parte de la canción que va contando algo.

La Gozadera enseña la misma idea desde el otro lado. Ahí el bajo y la percusión se reparten el compás entre los dos, con un patrón de cinco golpes debajo que organiza a todos. Cuatro acordes en bucle, y ninguno resuelve nada.

Bruno Mars con los Hooligans en la gira Moonshine Jungle, Madison Square Garden, julio de 2014. De un jam de esa gira salió Uptown Funk

Foto: slgckgc, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons

Datos duros, y fíjate en la cuenta: Chain of Fools, noviembre de 1967, un acorde, 117 BPM. Uptown Funk, single en noviembre de 2014, dos acordes, 115 BPM. La Gozadera, abril de 2015, cuatro acordes, 95 BPM. Levitating, marzo de 2020, tres acordes, 103 BPM. Cincuenta y tres años, cuatro países distintos, y ni una sola progresión que vaya a alguna parte.

El mismo recurso en otros sitios

Congelar la armonía y dejar que el interés lo lleve el ritmo no lo inventó el funk. Estos tres conviene oírlos seguidos:

  • Levitating, de Dua Lipa (2020) — tres acordes en bucle de principio a fin. Lo único que no se repite igual es el bajo, que va por libre por debajo de la voz.
  • La consagración de la primavera, de Stravinsky (1913) — el número que empieza justo después del fagot solo del principio: un acorde golpeado una y otra vez por toda la orquesta, y el interés está solo en dónde caen los acentos. El público de París se lo tomó fatal.
  • La música gnawa de Marruecos — el guembri, un laúd de tres cuerdas que hace de bajo, repite una figura corta; las qraqeb, unos crótalos de hierro, rellenan los huecos que el guembri deja. Acordes, ninguno.

Ninguno es mejor que otro y no hay jerarquía entre ellos. Los tres resuelven el mismo problema: cómo sostener la atención durante minutos sin mover la armonía.

Y aquí, ¿qué?

En Madrid esto llega pronto. Barrabás se funda en 1971, montado por Fernando Arbex en cuanto se disuelven Los Brincos, y en 1972 publica Wild Safari, subtitulado Música caliente, con «Woman» dentro. Es funk con percusión latina hecho en España cuatro años después de Cold Sweat, y funcionó fuera.

El disco español que más lejos llegó es de 1977 y es «Yes Sir, I Can Boogie», de Baccara —Mayte Mateos y María Mendiola—, número uno en el Reino Unido, Alemania, los Países Bajos, Suiza, Suecia y media Europa más. Conviene decir el resto: la compusieron dos alemanes, Frank Dostal y Rolf Soja. Las voces eran españolas; la canción, no.

El dúo Baccara recibe un disco de oro de manos del presentador Ad Visser en la televisión neerlandesa, 16 de agosto de 1977

Foto: Fotógrafo desconocido / Anefo, CC0, vía Wikimedia Commons

En Aragón, en los setenta, de esto no hay nada. Lo que hay es la Nueva Canción Aragonesa, con Labordeta a la cabeza, y en los ochenta el rock de guitarras de Héroes del Silencio. La respuesta honesta a «¿y aquí qué?» es que aquí, durante treinta años, el groove no fue el asunto.

Llega por el rap, y se puede fechar. El 11 de junio de 1999 los zaragozanos Violadores del Verso publican Genios, y dentro va un corte titulado «Yo tengo el funk», con la música de R de Rumba. Treinta y dos años después de Cold Sweat, alguien de aquí lo dice con todas las letras.

Y se acaba tocando en directo. En 2009 Kase.O sale de gira con una banda de jazz —saxo, guitarra, bajo y batería— bajo el nombre Kase.O Jazz Magnetism, y en 2011 lo publica en disco. Es la primera vez que este repertorio suena en Zaragoza con gente tocándolo en el escenario y no con un sample.

Para hacer en clase

  • Mientras suena Chain of Fools: levanta la mano en el momento en que creas que va a cambiar el acorde. No cambia nunca. Lo interesante es cuántas veces se ha equivocado tu oído y por qué.
  • Mientras suena Uptown Funk: media clase pisa solo los números y la otra media dice cha solo en los «y». Hay que aguantar la canción entera sin invadir el hueco del otro.
  • Mientras suena Levitating: sigue el bajo con un dedo en el aire, subiendo y bajando. Lo que estás dibujando es una melodía, no un acompañamiento.
  • Mientras suena La Gozadera: cuenta cuántos instrumentos de percusión distintos entran. Después, quién toca en los números y quién toca entre medias.
  • Tocar: montamos Uptown Funk con la banda. El chart de banda completa y la tablatura están en su artículo.
  • Crear: coged un solo acorde, el que sea. Repartid ocho huecos entre cinco parejas con la regla de que nadie puede tocar donde toca otro. Un minuto seguido sin cambiar de acorde ni una vez.

Vocabulario fundamental

  • Groove — La sensación de que la música te empuja, producida por cómo se reparten los golpes entre los instrumentos. No es la melodía ni son los acordes.
  • Síncopa — Un acento que cae donde el oído no lo esperaba, normalmente entre dos tiempos en vez de encima de uno.
  • Contratiempo — El hueco que hay entre dos tiempos: lo que en clase contamos como «y». Es donde toca la guitarra funk.
  • Vamp — Un bucle de uno, dos o cuatro acordes que se repite sin resolver en ninguna parte. La armonía queda congelada y el interés se va al ritmo.
  • Línea de bajo — Lo que toca el bajo. En esta música deja de doblar la fundamental del acorde y pasa a ser una melodía con vida propia.

Recursos

Las canciones de esta unidad están en la biblioteca, cada una con su artículo, su chart de banda y su tablatura: Chain of Fools, Uptown Funk, Levitating, La Gozadera.

La canción del fragmento — Uptown Funk, Mark Ronson con Bruno Mars (2014-15). El artículo, con su chart de banda y su tablatura, está en la biblioteca.

Un solo acorde de principio a fin — Chain of Fools, Aretha Franklin (1967). También está en la biblioteca.

El bajo por libre — Levitating, Dua Lipa (2020), en la biblioteca.

El reparto entre bajo y percusión — La Gozadera, Gente de Zona con Marc Anthony (2015), en la biblioteca.

Dónde empieza esto — Cold Sweat, James Brown (1967). El verso entero sobre un acorde.

La armonía congelada en la orquesta — La consagración de la primavera de Stravinsky (1913), por la London Symphony Orchestra con Simon Rattle. Escucha el número que empieza en cuanto termina el fagot solo.

Un bajo que es la melodía, sin acordes — el maalem Mahmoud Guinia con el guembri y las qraqeb, grabado en Marrakech.

El funk hecho en España — «Woman», de Barrabás (1972).

El funk con nombre aragonés — «Yo tengo el funk», Violadores del Verso, del disco Genios (1999).

  • La máquina que congela el ritmo — «¿Quién toca la batería en esta canción?», la unidad sobre la caja de ritmos, en la biblioteca.
  • Lo que no suena aquí — «Yes Sir, I Can Boogie», Baccara (1977), el disco español más vendido de toda esta historia.