¿Qué pasa cuando dejamos de cantar todos lo mismo?

Durante siglos, en las iglesias de Europa todo el mundo cantaba exactamente lo mismo a la vez. Esta unidad va del día en que alguien decidió cantar otra cosa encima, y de a quién le interesaba pagar por ello.

📅 20 de septiembre, 2026 #curso:3-eso #tipo:unidad #estilo:medieval #concepto:textura #concepto:polifonia #lugar:aragon
Tres juglares tocando juntos en las Cantigas de Santa María, Códice Rico (El Escorial, MS T.I.1), fol. 5r, hacia 1280. Autor desconocido, dominio público, vía Wikimedia Commons

Nos preguntamos

  • Si mil personas cantan la misma melodía, ¿cuántas cosas estás oyendo?
  • ¿Por qué esta música suena a «vieja» antes de que te den ninguna fecha?
  • ¿Quién pagaba a alguien por cantar hace ochocientos años?
  • ¿De qué vivía un músico que no trabajaba para la iglesia?
  • Si nadie sabía leer, ¿para qué sirve escribir la música?
  • ¿Cuántas voces puedes seguir a la vez antes de perderte?

No las respondas todavía. Al final de la unidad volvemos a ellas.

El fragmento

Antes de poner ninguna grabación, la polifonía la hacéis vosotros. Tres pasos, y el orden importa.

Uno: todos lo mismo. Toda la clase canta la primera frase de Martinillo al unísono, despacio. Aunque seáis treinta, ahí solo está pasando una cosa.

Dos: desfase. Media clase vuelve a empezar desde el principio justo cuando la otra media termina la primera frase. Nadie ha cambiado de melodía y sin embargo aparecen choques y encuentros que nadie ha cantado. Esos encuentros no los ha escrito nadie: salen del desfase.

Tres: a distancia de quinta. Ahora sin desfase. El grupo agudo canta do – re – mi – re – do. El grupo grave canta a la vez fa – sol – la – sol – fa, empezando por debajo. Las dos líneas suben y bajan iguales, siempre separadas por cinco escalones. Suena hueco, ancho y un poco metálico. Eso es exactamente la receta del siglo IX.

Ahora sí, escuchad Rex caeli, Domine maris entera y sin comentar por encima. Después, Viderunt omnes, también entera. Guardad las caras para el final.

Qué cambió

Antes de nombrar nada: describid con vuestras palabras qué pasaba en el paso uno y qué pasaba en el paso tres. Las respuestas raras valen. De ahí salen los nombres.

Cuando cantáis todos lo mismo, por muchos que seáis, hay una sola línea. Cuando el grupo grave canta otras notas pero con el mismo ritmo, hay varias notas y un solo bloque que se mueve entero. Y cuando entráis con desfase, cada grupo va a lo suyo y aun así encaja: hay varias líneas independientes. A esas tres maneras de ocupar el espacio sonoro se las llama textura, y tienen nombre: monodia, homofonía y polifonía.

La textura no es un adorno. Decide cuánto puedes seguir. Una melodía sola la canta cualquiera a la primera; cuatro líneas independientes necesitan a alguien que las haya escrito antes y a gente entrenada para leerlas. Por eso el cambio de textura arrastra detrás un cambio de quién puede hacer música y de cuánto cuesta.

El primer sitio donde aparece escrito ese truco es un tratado del siglo IX llamado Musica enchiriadis. La copia más antigua que se conserva es del siglo X. Ahí está la receta que acabáis de hacer: la misma melodía duplicada a distancia de cuarta, de quinta o de octava. Se llamó organum, y durante doscientos años fue eso y poco más.

Página de la Musica enchiriadis con el organum Rex caeli: dos filas de sílabas colocadas a alturas distintas

Musica enchiriadis, copia del siglo X. Bamberg, Staatsbibliothek, Msc.Var.1, fol. 57r. Autor desconocido, dominio público, vía Wikimedia Commons

El salto gordo ocurre en París, en la catedral de Notre Dame, entre 1160 y 1250 aproximadamente. Dos nombres se conservan, Léonin y Pérotin, y los conocemos porque un estudiante inglés anónimo los citó por escrito un siglo después. Lo que hicieron fue estirar: la melodía antigua se queda abajo sosteniendo cada sílaba durante muchísimo tiempo, y encima corren dos o tres voces nuevas.

Y aquí está el dato que explica para qué servía. En 1198 y 1199 el obispo de París, Odón de Sully, prohibió la Fiesta de los Locos —una juerga disfrazada dentro de la catedral— y mandó poner en su lugar música a tres y cuatro voces. La polifonía no nació de una inquietud artística: se encargó para sustituir una fiesta que molestaba. Viderunt omnes es de la Navidad de 1198 y Sederunt principes de San Esteban de 1199.

El siguiente cambio no es de voces, es de reloj. Hacia 1320 aparecen tratados nuevos, y uno de ellos, atribuido a Philippe de Vitry (1291–1361), da nombre a la época: Ars nova. Lo que traen es notación capaz de escribir valores cada vez más breves, y con ella ritmos que antes no se podían fijar en papel. Guillaume de Machaut (hacia 1300–1377) escribe con esa herramienta la Messe de Nostre Dame, a cuatro voces, antes de 1365: la primera misa completa que se puede atribuir a un solo compositor identificado.

Datos duros: Musica enchiriadis, siglo IX. Notre Dame, hacia 1160–1250, hasta cuatro voces. Ars nova, tratados hacia 1320. Machaut, misa a cuatro voces anterior a 1365.

El mismo recurso en otros sitios

Varias líneas independientes sonando a la vez no es una invención medieval ni europea. Escuchad estos tres seguidos y sin decidir cuál es mejor.

  • La Gozadera, Gente de Zona (2015) — la armonía no se mueve en toda la canción. Lo que se mueve es que el bajo, la percusión y los teclados van cada uno por su lado y encajan. El bajo esquiva el tiempo fuerte a propósito.
  • Fuga en sol menor de Bach (BWV 578) — un tema entra solo. Cuando el segundo lo empieza, el primero sigue con otra cosa. Es el paso dos del fragmento, montado por un profesional.
  • Polifonía de los aka, en Centroáfrica — varias personas cantan líneas distintas que se cruzan, sin partitura y sin director. Lleva funcionando así mucho más tiempo que cualquier catedral.

Ninguno depende de los otros. Los tres resuelven lo mismo: que suene más de una cosa a la vez sin que se convierta en ruido.

Y aquí, ¿qué?

En la península la polifonía llega pronto y se documenta bien. El Códice Calixtino de la catedral de Santiago, copiado hacia 1140–1181, lleva un apéndice con 22 piezas polifónicas. Una, Congaudeant catholici, se cita como la única obra a tres voces conocida de todo el siglo XII, aunque la tercera voz está en tinta roja y probablemente se añadió después. El códice fue robado el 5 de julio de 2011 y recuperado el 4 de julio de 2012.

Fuera de la iglesia mandaban otros. El trovador componía; el juglar interpretaba y cobraba por función, en monedas, en ropa o en comida. Y en Aragón el trovador podía ser el propio rey: Alfonso II, nacido en Huesca en 1157 y muerto en Perpiñán en 1196, escribía poesía en occitano y tuvo en su corte a Giraut de Bornelh, Peire Vidal y Arnaut Daniel. Su reinado y el de su hijo Pedro coinciden con el momento más alto de la poesía trovadoresca.

Músico tocando un laúd en las Cantigas de Santa María, Códice de los músicos

Cantigas de Santa María, Códice de los músicos (El Escorial, b.I.2), fol. 162r, siglo XIII. Autor desconocido, dominio público, vía Wikimedia Commons

El documento visual son las Cantigas de Santa María, 417 piezas reunidas entre 1270 y 1282 en la corte de Alfonso X, escritas en galaicoportugués. El Códice Rico lleva 1.255 miniaturas y el Códice de los músicos, 40. Ahí están dibujados los instrumentos: vihuelas de arco, cítolas, laúdes. No es una reconstrucción moderna: es gente del siglo XIII dibujando a los músicos que tenía delante.

Antes de todo eso, en Zaragoza. Avempace, nacido allí hacia 1095 y muerto en Fez en 1139, fue visir hacia 1115–1117 y escribió un tratado sobre las melodías que no se conserva. Se le atribuye alguna composición, pero la atribución está discutida y conviene decirlo. De esos mismos siglos son las jarchas, versos en romance al final de poemas en árabe o hebreo: la lírica más antigua que se conserva en una lengua romance de Europa empieza a mediados del siglo XI y está aquí.

Y queda algo vivo. En el Pirineo aragonés —Yebra de Basa, Jaca, Aragüés del Puerto, Jasa— se toca el chiflo y chicotén: la mano derecha hace la melodía en una flauta de tres agujeros y la izquierda golpea un salterio de cuerdas. Una persona, dos líneas a la vez. Salterios de ese tipo están dibujados en las Cantigas, y aquí no se dejaron de tocar nunca.

Para hacer en clase

  • Mientras suena el organum de la Musica enchiriadis: levantad la mano cuando oigáis que son dos y no una. Contad después cuántos la levantasteis en el mismo sitio.
  • Mientras suena Viderunt omnes: la mitad de la clase sigue solo la voz más grave con un dedo en la mesa, marcando cuándo cambia de nota. Va a cambiar poquísimo. La otra mitad cuenta cuántas voces distintas consigue seguir antes de perderse.
  • Cantar: recuperad el paso dos del fragmento y añadid un tercer grupo. Con tres entradas desfasadas ya no se puede ir al tuntún: alguien tiene que decir cuándo entra cada uno. Ese alguien es el problema que resolvió Notre Dame.
  • Mientras suena la cantiga: apuntad cada instrumento que creáis reconocer. Después abrid la imagen del Códice de los músicos y buscadlo dibujado.
  • Analizar: poned We Will Rock You y La Gozadera seguidas y clasificad cada una. Una es monodia pura —todos cantan lo mismo— y la otra es polifonía de manual. La discusión está en el medio.

Vocabulario fundamental

  • Textura — Cuántas líneas suenan a la vez y qué relación tienen entre ellas. No es cuántos músicos hay: mil personas al unísono siguen siendo una línea.
  • Monodia — Una sola línea melódica, sin nada más. Es la textura del canto llano y la del estribillo de un estadio.
  • Homofonía — Varias voces con notas distintas pero moviéndose con el mismo ritmo. Se oye como un bloque, no como líneas sueltas.
  • Polifonía — Varias líneas independientes a la vez, cada una con su ritmo y su dibujo. Hay que escribirla o acordarla antes.
  • Organum — La primera polifonía escrita de Europa: una melodía existente duplicada a distancia de cuarta, quinta u octava.

Recursos

Las canciones de esta unidad están en la biblioteca, cada una con su artículo, su chart de banda y su tablatura: We Will Rock You, La Gozadera, Saturn.

Canciones de la biblioteca para clasificar por textura, cada una con su artículo y su tablatura: We Will Rock You (monodia: todos cantan lo mismo al unísono), Saturn (una voz delante y un arpegio que la sostiene debajo), La Gozadera (bajo, percusión y teclados, cada uno por su lado).

El organum más antiguo escrito — Rex caeli, Domine maris, de la Musica enchiriadis.

Cuatro voces en Notre Dame — Viderunt omnes, atribuida a Pérotin, por The Hilliard Ensemble.

La polifonía en España — Congaudeant catholici, del Códice Calixtino, por el Coro de Monjes del Monasterio de Silos.

El Ars nova, con la notación original en pantalla — Kyrie de la Messe de Nostre Dame de Machaut, por Cappella Romana.

Fuera de la iglesia — Santa María, strela do día, cantiga 100 de Alfonso X, por Eduardo Paniagua.

Una canción de trovador — Kalenda maya, de Raimbaut de Vaqueiras, por el Martin Best Mediaeval Ensemble.

El mismo recurso, tres siglos después — Fuga en sol menor BWV 578 de Bach, por la Netherlands Bach Society.

El mismo recurso, sin partitura — polifonía de los aka, en Centroáfrica.

Dos líneas y un solo músico, en Aragón — encuentro de chiflo y salterio en Lasaosa, Huesca, junio de 2015.