Al cantar — Platero y Tú (1997)

Cuatro acordes y ni uno más en cuatro minutos y medio. Lo que hace que la canción crezca no es la armonía: es que la banda tarda minuto y medio en entrar.

📅 22 de septiembre, 2026 #artista:platero-y-tu #estilo:rock-espanol #estilo:anos-90 #curso:3-eso #concepto:arreglo #concepto:textura #progresion:i-v-vi-iv #tonalidad:do-mayor #dificultad:facil #instrumento:guitarra #lugar:bilbao
Fito Cabrales, a la izquierda, en el Palau Sant Jordi de Barcelona, 13 de diciembre de 2009. Foto: Alterna2, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons

🏷️ Ficha musical

Artista: Platero y Tú
Tonalidad: C
Compás: 4/4
Tempo: 103 BPM
Duración: 4:49

Por dónde entrar

Do, Sol, Lam, Fa. Si has tocado la guitarra alguna vez, ya sabes los cuatro. Son los mismos que sostienen cientos de canciones en inglés y en castellano, y hay grupos que han hecho un número cómico encadenando decenas de éxitos sin cambiar la mano.

La gracia de esta canción es lo que hace con ellos. No añade un quinto acorde para animar el estribillo. Los deja quietos y mueve otra cosa.

Contexto histórico

Platero y Tú se formó en Bilbao a finales de los ochenta, alrededor de Fito Cabrales, que cantaba y tocaba la guitarra, y de Iñaki Antón, al que todo el mundo llama Uoho. Grabaron el primer disco en 1991. Durante los noventa fueron uno de los grupos de referencia del rock estatal, con una relación estrecha con Extremoduro: en 1996 los dos grupos hicieron una gira juntos.

Al cantar sale al año siguiente, en 7, publicado por DRO el 29 de septiembre de 1997. El disco lo produjo el propio grupo, sin productor de fuera. Eso importa para lo que vas a oír: la decisión de aguantar minuto y medio sin batería no la tomó un profesional externo buscando una radio fórmula, la tomaron ellos.

Fito Cabrales cantando al micrófono mientras toca la guitarra eléctrica, en un concierto de 2009

Foto: Alterna2, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons

El grupo se separó en 2001, de buenas maneras. Fito ya había montado Fito & Fitipaldis en 1998 para las canciones que no encajaban aquí, y Uoho acabó integrado en Extremoduro. Las fotos de esta página son de 2009, de un concierto de Fito & Fitipaldis, porque de la época de Platero no hay ninguna con licencia libre.

Cómo suena

Coge la guitarra y toca Do, Sol, Lam, Fa, cuatro tiempos cada uno, y vuelve a empezar. Ya tienes las estrofas enteras.

Ahora lo interesante. El estribillo no cambia de acordes: cambia el orden. Empieza por Fa y sigue Sol, Lam. Los mismos cuatro, barajados. Y la parte final los pone en otro orden más, Lam, Sol, Fa, Do, que es el mismo camino pero cuesta abajo. Tres partes distintas, un solo puñado de acordes. Cuando una canción saca sensaciones distintas del mismo material y lo único que mueve es el orden, lo que estás oyendo es el trabajo del arreglo, no el de la armonía.

Y el arreglo aquí tiene una sola idea, muy grande: esperar. La canción arranca con voz y guitarra, y así se queda un minuto y medio. No hay batería marcando, no hay un bajo empujando. Solo alguien cantando y unas cuerdas detrás.

A 1:29 entra el resto de la banda. El peso de los graves se dobla de golpe y ya no vuelve a bajar hasta el final. No ha cambiado ni un acorde; lo que ha cambiado es cuánta gente está tocando. A eso —cuántas cosas suenan a la vez y qué papel tiene cada una— se le llama textura, y en esta canción es lo único que se mueve de verdad.

Fíjate en lo que eso le hace a la letra. La primera parte, la que dice que al cantar se le olvidan los malos momentos, la canta una persona sola. Cuando llega el «no es placer, es necesidad», ya hay una banda entera detrás. La música está diciendo lo mismo que el texto sin decir una palabra.

Una cosa más sobre los cuatro acordes. Do es el acorde de casa: cuando la canción cae ahí, descansa. Sol es el que pide volver, y por eso las frases suelen pasar por él antes de cerrar. A ese acorde que crea tensión y empuja de vuelta a casa se le llama dominante. Lam es el mismo material que Do pero suena oscuro, y Fa es el que abre. Esa combinación concreta —casa, dominante, el oscuro, el que abre— se escribe con números romanos como I – V – vi – IV, y es la progresión más repetida de la música popular de los últimos cincuenta años.

Datos duros: Do mayor, 4/4, 103 BPM, 4:49. La tonalidad y el tempo están medidos sobre el audio del vídeo que tienes abajo, no copiados de un cifrado de internet.

Curiosidades

  • El cifrado que se reparte con este artículo no lo escribió una editorial: lo colgó alguien en internet, con una dedicatoria dentro («esta canción se la dedico a Nerea, por sus 20 años»). Sirve para ver de dónde sale casi todo lo que se toca por ahí, y por qué conviene comprobar la tonalidad antes de fiarse.
  • Los cuatro acordes son de primera posición y el cifrado marca la dificultad como de principiante. Aun así la canción dura casi cinco minutos y no aburre. Demuestra que la dificultad de tocar y el interés de escuchar no son la misma cosa.
  • El grupo produjo el disco sin productor externo. Aguantar noventa segundos sin batería es la clase de decisión que un productor de radio fórmula suele cortar.
  • La canción la firman Uoho y Fito. Uoho terminó de guitarrista en Extremoduro y Fito montó Fito & Fitipaldis: los dos siguieron por caminos distintos, y las dos firmas están en el mismo tema.
  • La Fuga, grupo cántabro, la ha tocado también. Una canción de cuatro acordes viaja bien: cualquier banda puede montarla en un ensayo.

Escucha guiada

Los minutos son los del videoclip oficial que tienes en Recursos.

  • 0:00 — empieza cantando casi sin preámbulo. Guitarra y voz, nada más. La canción no se presenta: entra.
  • 1:29 — entra el resto de la banda. El peso de los graves se dobla y ya no baja. Los acordes son exactamente los mismos de antes. Lo único que ha cambiado es cuánta gente toca: eso es la textura.
  • 2:55 — el punto más lleno del tema. Voz y platos arriba a la vez. Compáralo mentalmente con el minuto uno y mide la distancia que ha recorrido la canción sin cambiar de acordes.
  • 4:30 — se descuelga. La banda va soltando y la canción se apaga por donde vino.

Para hacer en clase

  • Tocar: Do – Sol – Lam – Fa en bucle, cuatro tiempos cada acorde. Guitarra, ukelele y teclado a la vez. Cuando salga sin pensar, cambiad al orden del estribillo (Fa – Sol – Lam) sin parar el pulso.
  • Cantar: la estrofa se mueve en un registro cómodo y la letra es silábica, una nota por sílaba. Buen sitio para cantar toda la clase sin forzar, sobre todo con las voces en muda.
  • Analizar: pregunta cerrada. Escuchad el primer minuto y medio y apuntad qué instrumentos oís. Después del 1:29, apuntad otra vez. ¿Qué acorde nuevo ha aparecido? Ninguno. Que lo comprueben ellos.
  • Crear: coged los cuatro acordes y montad tres partes cambiándoles el orden, como hace la canción. Una parte tiene que empezar por el acorde de casa y otra por otro cualquiera. Comparad cuál de las dos suena a estribillo.

Vocabulario fundamental

  • Arreglo — Las decisiones sobre quién toca, qué toca y cuándo entra. Aquí es lo que hace crecer la canción, porque los acordes no cambian nunca.
  • Textura — Cuántas cosas suenan a la vez y qué papel tiene cada una. En esta canción es lo único que se mueve de verdad.
  • Dominante — El acorde que crea tensión y empuja de vuelta al acorde principal. Aquí, el Sol que devuelve al Do.
  • I – V – vi – IV — La manera de escribir una vuelta de acordes con números, para poder tocarla en cualquier tonalidad. En Do son Do, Sol, Lam y Fa.

Recursos

Videoclip oficial — canal de Warner Music Spain.

Tutorial de guitarra — canal Musicatulado. Va despacio con los cuatro acordes y el rasgueo, y reparte un PDF aparte.

Tutorial de guitarra, versión simplificada — Fran Brea, escuela Más Que Guitarra. Reduce la mano derecha al mínimo. Es el que conviene si alguien todavía pelea con el cambio de acorde.

Resources

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Cifrado con los cuatro acordes en Do mayor (2 páginas)